¿Quién es el obispo? ¿Un “proselitista”?

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          Ha sido publicado un reciente discurso del Sr. Bergoglio, modernista y ecuménico, dirigido a “A LOS PARTICIPANTES EN UN SEMINARIO PARA OBISPOS DE LOS TERRITORIOS DE MISIÓN”, con fecha Sábado, 8 de septiembre de 2018. Un católico esperaría encontrar allí, sobre todo en medio de la universal apostasía de nuestros tiempos, y de la urgente necesidad de misionar, las palabras de un verdadero Sumo Pontífice, marcadas por el carácter esencialmente misionero de la Iglesia, en base al mandato perentorio de N. S. Jesucristo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado”(Mt, 28, 18-20). Pero, lamentablemente, por sus palabras, esto no es así:

Esto es lo que enseña el Sr. Bergoglio sobre la actividad misionera de la Iglesia

1 DE OCTUBRE DE 2013. El Papa Francisco dice: “El proselitismo es una solemne tontería, no tiene sentido.  Necesitamos conocernos, escucharnos y mejorar nuestro conocimiento del mundo que nos rodea”.  (LA REPUBBLICA)

1 DE OCTUBRE DE 2016. El Papa Francisco dijo: “Hay un pecado muy grave contra el ecumenismo: el proselitismo”.  (VATICANO)

13 DE OCTUBRE DE 2016. El Papa Francisco recibió a unos 1.000 peregrinos en el Vaticano – la mayoría de ellos luteranos alemanes – como parte de los preparativos ecuménicos para el 500º aniversario del comienzo de la reforma luterana.                         ….El Papa Francisco dijo al grupo que el proselitismo era una amenaza potencial para la unidad cristiana, diciendo: “Lo último que ustedes pueden hacer es ‘decir, convencer’. No está bien convencer a alguien de tu fe. “El proselitismo es el veneno más fuerte contra el camino del ecumenismo”… (VATICAN/AP PHOTO/ROME REPORTS/ANSA)

28 DE OCTUBRE DE 2016. En una entrevista, el Papa Francisco dijo: “Hay una política que debemos tener clara en cada caso: hacer proselitismo en el campo eclesial es un pecado. Benedicto XVI nos dijo que la Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción. El proselitismo es una actitud pecaminosa…” (LA CIVILTÀ CATTOLICA)

18 DE NOVIEMBRE DE 2016. El Papa Francisco dijo: “…Repito, el proselitismo entre los cristianos es un pecado. La Iglesia no crece nunca a través del proselitismo, sino ‘a través de la atracción’, como explicó Benedicto XVI. El proselitismo entre los cristianos es, por lo tanto, un pecado grave en sí mismo, porque contradice la dinámica misma de llegar a ser cristianos y de permanecer cristianos. La Iglesia no es un equipo de fútbol en busca de aficionados…” (LA STAMPA/NATIONAL CATHOLIC REPORTER/AVVENIRE)

21 DE JUNIO DE 2018. En el movimiento ecuménico tenemos que tomar del diccionario una palabra: “proselitismo”. ¿Claro? No se puede tener ecumenismo con proselitismo. Tienes que elegir. O tienes un espíritu ecuménico o eres un proselitista”. (AGENCIA DE NOTICIAS CATÓLICA)

En cambio, ¿Qué dice la Iglesia? (Citas tomadas de la Homilía pronunciada por Mons. Sanborn, el 24 de octubre de 2014)

Papa Pío XII dijo: “No sólo el Salvador mandó que todas las naciones entren en la Iglesia, sin también decretó que la Iglesia es el medio de salvación sin el cual nadie puede entrar en el Reino de la Gloria eterna”.

Papa Pío IX dijo: “…Esta es la razón por la cual la Iglesia católica reza, e invita a los fieles que recen a Dios todopoderoso, para que todos aquellos que abandonaron la Santa Iglesia Católica se conviertan a la verdadera fe, abjuren sus errores, y retornen en gracia a su grey, fuera de la cual no hay salvación”.

Dijo también: “Pero este dogma católico es igualmente conocido, que nadie puede salvarse fuera de la Iglesia católica, y que todo aquél que con advertencia se rebela contra la enseñanza y la autoridad de la Iglesia no pueden alcanzar la salvación eterna, ni aquellos que voluntariamente se separan de la unión con la Iglesia y con el Romano Pontífice, el sucesor de Pedro, a quien el Salvador a confiado el cuidado de su viña.”

Papa Gregorio XVI dijo: “Con la ayuda de Dios el clero no tendrá mayor apremiante ansiedad que predicar la verdadera fe católica; el que no la guarde sin error, sin duda alguna, estará perdido. En consecuencia, ellos deben favorecer la unión con la Iglesia Católica, pues el que se separe de Ella no tendrá vida”.

Y este grande Papa, citando a San Agustín, dijo: “El que permanece separado del Cuerpo de la Iglesia Católica, no obstante, su conducta pueda parecer laudable, nunca gozará de la vida eterna y la ira de Dios permanece en él, a causa del crimen del cual es culpable al vivir separado de Cristo”.

Papa Gregorio el Grande dijo: “La Santa Iglesia universal enseña que Dios no puede ser verdaderamente adorado sino en su rebaño. Ella afirma que todo aquel que se separa de Ella no se salvará”.

Papa León XIII, en el último año de su vida, dijo: “Esta es nuestra última lección para ustedes, recíbanla y grávenla en sus mentes todos ustedes: ‘Por mandato de Dios, la salvación no se encuentra en ninguna parte, sino en la Iglesia’”.

Papa pío XII dijo: “Para ser cristiano, es necesario ser Romano, es necesario reconocer la Unidad de la Iglesia de Cristo, que es gobernada por el único sucesor del Príncipe de los Apóstoles, el Obispo de Roma, el Vicario de Cristo en la tierra”.

Papa Pío XI dijo: “Nadie está en la Iglesia de Cristo y nadie permanece en Ella, a menos que reconozca y acepte con obediencia la autoridad y el gobierno de Pedro y sus sucesores legítimos.”

¿Y la Sagrada Escritura?

 Fue a la única Iglesia, fundada por Él mismo, que Nuestro Señor Jesucristo dio este solemne mandato misionero: “Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mt 19, 20), y Marcos agrega: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.

¿Y la Sagrada Liturgia de la Iglesia? (Ibíd.)

La Oración Colecta del Domingo de Misiones: “¡Oh Dios, que quieres que todos los hombres se salven y que vengan al conocimiento de la Verdad, envía, te rogamos, operarios a tu mies, que prediquen tu Palabra con certeza, que su predicación se extienda por todo el mundo, lo ilumine, y que todos los pueblos puedan conocerte, Único y Verdadero Dios, y a Jesucristo Tu Hijo, Nuestro Señor a quien Tú has enviado!”

La Oración Secreta de la Misa: “¡Concédenos que, desde la salida del sol hasta el ocaso, sea glorificado Tu Nombre entre las naciones, y que en todo lugar sea sacrificado y ofrecido la Oblación pura a Tu nombre!” Esta es la cita de la profecía de Malaquías, quien profetizó el Santo Sacrificio de la Misa, santo y puro, es decir, la Oblación incruenta.

La oración después de la Comunión: “Pide a Dios que la verdadera Fe se difunda en todo el mundo”

En el Viernes Santo, la Iglesia reza por la conversión de los herejes y cismáticos de la siguiente manera: “¡Oremos por los herejes y cismáticos, para que Nuestro Señor y Dios los libere de todos sus errores y los vuelva a llamar a nuestra Santa Madre, la Iglesia católica y apostólica!”. Luego el sacerdote reza: “¡Dios Todopoderoso y Eterno que ha salvado a todos los hombres y deseas que ninguno perezca, dirige tu mirada hacia aquellas almas engañadas por la insidia del diablo para que abandonando toda su perversión herética, el corazón de aquellos que permanecen en el error se convierta y retornen a la unidad de Tu Verdad!”. La Iglesia ofrece oraciones similares en el Viernes Santo por la infidelidad de los judíos y por los paganos.

COMENTARIO

          J. M. Bergoglio, oponiéndose a la enseñanza de Cristo y de la Iglesia, declara que la acción misionera de la Iglesia, intimada por el mismo Cristo, es una solemne tontería, algo absurdo, sin sentido, un pecado grave, un veneno muy fuerte, una gran amenaza, una actitud pecaminosa; ¿contra qué? nos preguntamos, él mismo lo dice y lo repite una y otra vez: pues contra el único dogma que profesa la nueva iglesia, esa organización que dirige J. M. Bergoglio, esto es, el ecumenismo, ya condenado por la Iglesia (cfr., Pío XI, Encíclica “Mortalium Animos”); el ecumenismo, razón de ser, espíritu y la letra del Vaticano II y de todas las “reformas” subsiguientes, es el único y más elevado dogma de la nueva “iglesia” post conciliar, a tal punto, que si usted falta contra éste, entonces comete un pecado gravísimo, de hecho, el pecado por excelencia.

          J. M. Bergoglio se atreve a calificar la bimilenaria actividad misionera de la Iglesia católica, ex profeso, con un término vulgar, despreciativo, injurioso, abominable, ordinario y blasfemo; ¿es que, cuando la Iglesia se esforzaba hasta el martirio y la muerte para convertir a los pueblos y traerlos a la Verdad, desde el lejano Oriente hasta América, desde la Europa Septentrional hasta África y Oceanía, y sacar a los errantes del error, perpetraba un acto deleznable llamado “proselitismo”? Señor Bergoglio, ¿¡Es que Cristo mismo ordenó cumplir un mandato divino “pecaminoso”!? Contra esto hay que gritarle r. Bergoglio, ¡Es la Misión de la Iglesia!; no nos cansaremos de repetirle a su cara el solemne mandato de nuestro Salvador: “Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado”; “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”.

El horrible “pecado” de proselitismo, imputado a la Iglesia católica por el Sr. Bergoglio, significaría que la actividad misionera de los mismos Apóstoles y primeros discípulos, en especial, de San Pedro y San Pablo, pero de todos, en general, fue un amenazante y absurdo pecado; pero, ¿¡Cómo no se dieron cuenta de que la Iglesia debía  predicar el indiferentismo ecumenista!? Luego, la enorme cantidad de misioneros, las mismas congregaciones misioneras, y la propia Sagrada Congregación para la Propagación de la Fe, fundada por Papa Gregorio XV con la Bula Inscrutabili Divinae, todos ellos ¿¡Fueron para el Sr. Bergoglio propagadores de un “veneno muy fuerte” debido a la “pecaminosa actitud” de la Iglesia? ¿Quiere decirnos, a los católicos que aún retenemos la Fe, que la Iglesia erró miserablemente debido a siglos de Misión en el mundo? ¿Es que la Iglesia, Santa, asistida infaliblemente por el Espíritu Santo ¿da veneno a sus hijos y al mundo? ¿Cómo se atreve este hombre a proferir estas insanias, que sobrepasan las más horribles herejías contra El Cuerpo Místico de Cristo, cuando la Iglesia no ha hecho más que cumplir y ser fiel  a su Misión, intimada por Cristo?

La Iglesia católica es misionera por esencia; la nueva religión e “iglesia” del Vaticano II, en cambio, son pluralistas e indiferentistas por esencia y, por lo tanto, ecuménica, como queda demostrado por el heresiarca Bergoglio y por sus predecesores posteriores al Vaticano II; ecumenismo que es la aplicación del subjetivismo en ámbito religioso (todos juntos y revueltos, cada quien con su creencia y sus dioses). ¿¡Cuánto más tendrá que decirse para que los bautizados católicos huyan de esa extraña religión que se apoderó de sus parroquias y que antes eran de la Iglesia católica!?

En fin, en el texto del discurso Bergogliano, mencionado al inicio, difícilmente encontraremos palabras dirigidas a “obispos” propias de la forma de hablar de la iglesia, aún cuando el título del seminario anticipa que se dirige a “obispos” de los territorios de misión. Y ya sabemos la razón. Es que Bergoglio declara y enseña que la Misión de la Iglesia (convertir a la Fe católica a todos los pueblos; sacar del error a herejes, cismáticos e infieles, e incorporarlos a la Iglesia Católica, único medio de salvación querido y fundado por Cristo) es un pecado gravísimo contra la libertad religiosa y contra el dogma del ecumenismo. En cambio, en su discurso, encontraremos gran cantidad de locuciones propias del habitual estilo vago, vaporoso y confuso de los modernistas: P. ej., él dice  “Preguntémonos sobre nuestra identidad de pastores para tener más conciencia” (la autonomía de la conciencia individual es un principio irrenunciable del modernismo; en Bergoglio es recurrente; recordar que él enseña que incluso un ateo se puede salvar, si es fiel a su conciencia); “El ministerio del obispo da escalofríos…”; “Está llamado [el obispo] a hacer propio el corazón del sacerdocio”; “tener gestos y palabras de especial consuelo por los que experimentan marginalidad y degrado” (esto, en sí, no es reprochable; la Iglesia, históricamente, siempre ha tenido una especial solicitud por los necesitados; sin embargo la misión de la Iglesia militante pertenece al orden sobrenatural); “tiene [el obispo] la valentía de discutir con Dios por su rebaño” (¿con Dios? ¿acaso se negocia con Dios, o se debe obediencia a la voluntad divina?); cita la Misión de la Iglesia según San Marcos 16, 15 pero con un recorte, omitiendo las consecuencias, a saber, “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (la razón es que, en el espíritu del concilio Vat-II y de la enseñanza del “magisterio” de la nueva iglesia, todos se salvan, incluso el ateo “si es fiel a su conciencia”); “Y saliendo de sí se encuentra a sí mismo”, (esto es puro naturalismo, puro humanismo, es decir, se encuentra con su propia conciencia, se autorealiza; en cambio, la doctrina católica enseña que “el que sale de sí”, nacido bajo el pecado y las heridas de la naturaleza, no se encuentra con sí mismo, ni se realiza por sí mismo, sino con Dios, que es la esencia de la espiritualidad católica, por aquello de “Y decía á todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame” (Lc 9, 23); “nadie debe mostrar hacia vosotros actitudes de sumisión” (el Obispo, al recibir la Misión canónica conferida por el Papa, recibe plena autoridad para el gobierno de una porción de la Iglesia, la diócesis, por lo tanto, se le debe obediencia y sumisión); “permanecen [las familias] las primera Iglesias, por Iglesias domésticas” (esta expresión es un eco, o resonancia, de la enseñanza del concilio Vat-II, que, en Lumen Gentiumn. 11, rebautizó la familia como “Iglesia doméstica”,  y es un eco de la “Carta a las Familias” de Wojtyla, luego, si “Iglesia doméstica” ¿también Esposa de Cristo?; por otro lado, es un eco del llamado “Catecismo de los judíos”, en donde se enseña que la familia es “un pequeño templo” y que “la mesa familiar es el altar” [cualquier parecido con la “nueva misa” como Cena ¿es pura coincidencia?]. Ya Wojtyla, en esa carta, enseñaba que “el hombre es la vía de la Iglesia” [pensábamos los católicos que la vía de la Iglesia es Cristo], y que “la familia es la vía común de la Iglesia que recorre el hombre”; luego, también la familia es la vía de la Iglesia [nuevamente, para los católicos, la vía de la Iglesia es sólo Cristo). En fin, hasta aquí lo que es una muestra de las enseñanzas que forman parte de la doctrina inyectada directamente como veneno en las venas de la Iglesia católica por el “concilio” Vaticano II, reproducidas y ampliadas por el “magisterio” bergogliano y, en general, por la jerarquía post-conciliar.


Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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