El “Pueblo de Dios” Bergogliano

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El 31 de Mayo de 2018, Francisco/Bergoglio dirigió una carta titulada “Al Pueblo de Dios que peregrina en Chile”. Sobra decir que el estilo difuso y confuso del texto, propio de un modernista en descampado, está plagado de formas y expresiones totalmente ajenas al estilo claro y bien definido que es propio de la Iglesia.

Pero, ¿qué es el “Pueblo santo de Dios” para Bergoglio? Al dirigirse al “Pueblo de Dios” ¿se está dirigiendo, inequívocamente, a los miembros de la Iglesia católica? Para encontrar la respuesta hay que remitirse a las fuentes autorizadas de la nueva religión que encabeza Bergoglio, es decir, al “concilio” Vaticano II y al Catecismo de 1983; entonces descubriremos el error de la “nueva eclesiología” impuesta por el “magisterio” modernista.

Es necesario, en primer lugar, exponer los principios superiores, que emanan de esas mismas fuentes y que están en la base de las nuevas enseñanzas. En efecto, el primer principio modernista, fijado por el Vaticano II es: “El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre”(Gaudium et Spes, n. 22), principio precisado por Wojtyla de la siguiente manera: “…están incluidos [los hombres]en el gran y único diseño de Dios, en Jesucristo ‘que, en cierto modo, se ha unido con todo hombre’ (GS, n. 22) aún cuando no sea consciente” (Discurso a la Curia Romana sobre el Encuentro de Asís. 22 de diciembre 1986): es decir, toda la humanidad, a pesar del pecado, permanecería unida a Dios; cada persona individual estaría inconscientemente unida a Cristo, sí, ¡cada ser humano! El segundo gran principio de la hoja de ruta modernista con relación a nuestro tema es: “La única Iglesia de Cristo…subsiste en la Iglesia Católica (Lumen Gentium, n. 8), proposición totalmente opuesta a la definición infalible de Pío XII en Mystici Corporis, en la cual Papa Pacelli afirma que la Iglesia de Cristo, el cuerpo Místico de Cristo, “es” (no subsiste en) la Iglesia Católica; luego, lo que subsiste en algo, también podría subsistir en otra cosa, en este caso también en las sectas protestantes o en los cismáticos ortodoxos, por ejemplo.

La necesidad de esos “nuevos principios eclesiológicos” impuestos por el Vaticano II, lo sabemos, obedece al largamente añorado plan de los modernistas por implantar el “Ecumenismo” como, de hecho, se afirma en Unitatis Redintegratio II. 6: Esta reforma, pues, tiene una extraordinario importancia ecumenista…Muchas de las formas de la vida de la Iglesia…hay que recibirlas como prendas y augurios que felizmente presagian los futuros progresos del ecumenismo”.Y, así, en los textos de ese mismo “concilio” encontramos:

  • “Así, pues, de todas las gentes de la tierra se compone el Pueblo de Dios, porque de todas recibe sus ciudadanos, que lo son de un reino, por cierto, no terreno, sino celestial”(Lumen Gentium, II. 13)
  • “Todos los hombres son llamados a esta unidad católica del Pueblo de Dios, que prefigura y promueve la paz y a ella pertenecen de varios modos y se ordenan, tanto los fieles católicos como los otros cristianos, e incluso todos los hombres en general…”(Lumen Gentium, II. 13)
  • “Los que todavía no recibieron el Evangelio, están ordenados al Pueblo de Dios por varias razones. En primer lugar, por cierto, aquel pueblo a quien se confiaron las alianzas y las promesas y del que nació Cristo según la carne (cf. Rom., 9,4-5); pueblo, según la elección, amadísimo a causa de los padres; porque los dones y la vocación de Dios son irrevocables (cf. Rom., 11,28-29). Pero el designio de salvación abarca también a aquellos que reconocen al Creador, entre los cuales están en primer lugar los musulmanes, que confesando profesar la fe de Abraham adoran con nosotros a un solo Dios, misericordiosos, que ha de juzgar a los hombres en el último día. Este mismo Dios tampoco está lejos de otros que entre sombras e imágenes buscan al Dios desconocido…”(Lumen Gentium, II. 16)
  • “Todo esto [bienes con que la Iglesia se edifica y vive],que proviene de Cristo y a El conduce, pertenece por derecho a la única Iglesia de Cristo[que es mayor que la Iglesia católica](Unitatis Redintegratio, I. 3)
  • “Creemos que el Señor entregó todos los bienes de la Nueva Alianza a un solo colegio apostólico, a saber, el que preside Pedro, para constituir un solo Cuerpo de Cristo en la tierra, al que tienen que incorporarse totalmente todos los que de alguna manera pertenecen ya al Pueblo de Dios(Unitatis Redintegratio, I. 3)

Por otra parte, el Catecismo de 1992 de Juan Pablo II, enseña:

  • 2.3.816.- Esta Iglesia, constituida y ordenada en este mundo como una sociedad, subsiste en [“subsistit in”] la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él” (Lumen Gentium, n. 8)
  • 2.3.816.- El decreto sobre Ecumenismo del Concilio Vaticano II explicita: “Solamente por medio de la Iglesia católica de Cristo, que es auxilio general de salvación, puede alcanzarse la plenitud total de los medios de salvación. Creemos que el Señor confió todos los bienes de la Nueva Alianza a un único colegio apostólico presidido por Pedro, para constituir un solo Cuerpo de Cristo en la tierra, al cual deben incorporarse plenamente los que de algún modo pertenecen ya al Pueblo de Dios” (Unitatis Redintegratio, n. 3)
  • 2.3.818.- Los que nacen hoy en las comunidades surgidas de tales rupturas “y son instruidos en la fe de Cristo, no pueden ser acusados del pecado de la separación y la Iglesia católica los abraza con respeto y amor fraternos… justificados por la fe en el bautismo, se han incorporado a Cristo; por tanto, con todo derecho se honran con el nombre de cristianos y son reconocidos con razón por los hijos de la Iglesia católica como hermanos en el Señor” (Unitatis Redintegratio, n. 3)
  • 2.3.832.- Esta Iglesia de Cristo [que es mayor que la Iglesia católica]está verdaderamente presente en todas las legítimas comunidades locales de fieles, unidas a sus pastores. Estas, en el Nuevo Testamento, reciben el nombre de Iglesias… En ellas se reúnen los fieles por el anuncio del Evangelio de Cristo y se celebra el misterio de la Cena del Señor
  • 2.3.838.- La Iglesia se siente unida por muchas razones con todos los que se honran con el nombre de cristianos a causa del bautismo, aunque no profesan la fe en su integridad o no conserven la unidad de la comunión bajo el sucesor de Pedro” (LG 15). “Los que creen en Cristo y han recibido ritualmente el bautismo están en una cierta comunión, aunque no perfecta, con la Iglesia católica” (Unitatis Redintegratio, n. 3)
  • 2.3.839.- Los que todavía no han recibido el Evangelio también están ordenados al Pueblo de Dios de diversas maneras (judíos, musulmanes, religiones no cristianas)
  • 2.1.1267.- El Bautismo incorpora a la Iglesia. De las fuentes bautismales nace el único pueblo de Dios de la Nueva Alianza.
  • 2.1.1271.-El Bautismo constituye el fundamento de la comunión entre todos los cristianos, e incluso con los que todavía no están en plena comunión con la Iglesia católica: “Los que creen en Cristo y han recibido ritualmente el bautismo están en una cierta comunión, aunque no perfecta, con la Iglesia católica… justificados por la fe en el bautismo, se han incorporado a Cristo; por tanto, con todo derecho se honran con el nombre de cristianos y son reconocidos con razón por los hijos de la Iglesia Católica como hermanos del Señor” (UR 3). “Por consiguiente, el bautismo constituye un vínculo sacramental de unidad, vigente entre los que han sido regenerados por él” (Unitatis Redintegratio, n. 22)

Además, en el Código de Derecho Canónico de 1983 de Wojtyla, leemos:

  • 22, 1, 204

o  § 1. Son fieles cristianos quienes, incorporados a Cristo por el bautismo, se integran en el pueblo de Dios, y hechos partícipes a su modo por esta razón de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, cada uno según su propia condición, son llamados a desempeñar la misión que Dios encomendó cumplir a la Iglesia en el mundo.

o  § 2.   Esta Iglesia, constituida y ordenada como sociedad en este mundo, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él.

  • 2, 2, 383

o  § 3.    [El Obispo] debe mostrarse humano y caritativo con los hermanos que no estén en comunión plena con la Iglesia católica, fomentando también el ecumenismotal y como lo entiende la Iglesia.

Volvemos a preguntar, entonces, ¿Qué es el “Pueblo santo de Dios” para Bergoglio? Cuando él se dirige al “Pueblo de Dios” ¿se está dirigiendo acaso a los miembros de la Iglesia católica?

Para responder a la luz de la doctrina impuesta por el “magisterio” conciliar, y post-conciliar, que acabamos de señalar más arriba, bastaría con decir que Bergoglio no sólo no ha rechazado el Concilio Vaticano II, sino que, además, al igual que todos sus predecesores, a partir de Pablo VI, lo aplica fielmente en sus actos y palabras; esto, por sí sólo ya sería suficiente para demostrar que Bergoglio se aparta absolutamente de la Fe católica en su concepción sobre la Iglesia, único Pueblo santo de Dios; sin embargo, al respecto, podemos adjuntar algunas de sus propias  declaraciones; por ejemplo:

  • 7 DE MARZO DE 2015. Al conmemorar el 50º aniversario de la primera vez que un Papa celebró la Misa en lengua vernácula después del Concilio Vaticano II, el Papa Francisco dijo: “No se puede volver atrás…Fue realmente un movimiento valiente de la iglesia para acercarse al pueblo de Dios…”.   (REPORTERO CATÓLICO NACIONAL)
  • 18 DE NOVIEMBRE DE 2016. Cuando se le preguntó acerca de los críticos que acusan al Papa de “Protestantizar” la Iglesia Católica, Francis dijo: ‘No pierdo el sueño por ello’. Insistió en que sigue el modelo del Concilio Vaticano II(LA STAMPA/NATIONAL CATHOLIC REPORTER/AVVENIRE)
  • 24 DE AGOSTO DE 2017. El Papa Francisco dice con autoridad magisterial: La reforma litúrgica del Vaticano II es irreversible’(REVISTA AMÉRICA)
  • 9 DE OCTUBRE DE 2017. El derecho canónico debe servir a la visión de la Iglesia del Vaticano II, dice el Papa – En un mensaje a una conferencia de derecho canónico en Roma, el Papa Francisco dijo que el derecho canónico puede y debe ser un instrumento para implementar la visión del Concilio Vaticano II. Dijo que debería promover “la colegialidad; la sinodalidad en el gobierno de la iglesia; la valoración de las iglesias particulares; la responsabilidad de todos los fieles cristianos en la misión de la iglesia; el ecumenismo; la misericordia y la cercanía como principio pastoral primario; la libertad religiosa individual, colectiva e institucional; un secularismo saludable y positivo; (y) una colaboración saludable entre la iglesia y la sociedad civil en sus diversas expresiones”. (CRUX)

Luego, está claro que también Bergoglio aplica a ultranza el espíritu y la letra del “concilio” Vaticano II a la Iglesia. Y ¿por qué es importante insistir en esto? Pues, porque, como lo he señalado en otras ocasiones, el “concilio” Vaticano II significó, y significa” un cambio substancial para la Iglesia católica; inauguró y definió otra religión, otra “iglesia”, por lo tanto, otra “fe”, otra naturaleza, otro culto y liturgia, otra legislación, otros sacramentos, otro “sacerdocio”, otro fin.

Ahora bien, en cuanto al “Pueblo de Dios”, a la luz de los testimonios de las propias fuentes del “magisterio” modernista citados más arriba, hay que decir que, ni para el “concilio”, ni para el Código de Derecho Canónico de 1983, ni para el Catecismo de 1992, ni para los “papas conciliares” predecesores de Bergoglio, ni para Bergoglio, el Pueblo de Dios coincide exactamente con los miembros de la Iglesia católica, Cuerpo Místico de Cristo, la sola Iglesia por Él fundada, como enseña la doctrina católica bimilenaria. Y, así, citemos, como ilustración, una vez más, las propias palabras de Bergoglio, por ejemplo:

  • 9 DE JULIO DE 2014. En un almuerzo privado, el Papa Francis le dijo a Brian Stiller de la Alianza Evangélica Mundial: “No estoy interesado en convertir a los evangélicos al catolicismo…”  (ALIANZA EVANGÉLICA MUNDIAL)
  • 16 DE NOVIEMBRE DE 2015. En una emotiva visita ecuménica a la iglesia evangélica luterana de Roma el pontífice manifestó: ¿No tenemos el mismo Bautismo? Y si tenemos el mismo bautismo, debemos caminar juntos. (REPORTERO CATÓLICO NACIONAL)
  • 30 DE NOVIEMBRE DE 2015. Uno de los valores más grandes es la fraternidad entre nosotros. Todos somos hijos de Dios.Tenemos el mismo padre.
  • 7 DE ENERO DE 2016. En el primer video de oración, el Papa Francisco dice: ‘Muchos piensan diferente, sienten diferente, buscan a Dios o se encuentran con Dios de diferentes maneras. En esta multitud, en esta gama de religiones, sólo hay una certeza que tenemos para todos: todos somos hijos de Dios“. (AGENCIA DE NOTICIAS CATÓLICA)
  • 18 DE ENERO DE 2016. El Papa Francisco saluda a la delegación ecuménica – dijo el Papa Francisco a la Delegación Luterana de Finlandia -‘De manera especial, podemos agradecer al Señor por los frutos del diálogo entre luteranos y católicos. Pienso en particular en el documento común sobre la justificación en la vida de la Iglesia.Construyendo sobre estos cimientos, vuestro diálogo está haciendo progresos prometedores hacia una comprensión compartida, a nivel sacramental, de la Iglesia, la Eucaristía y el Ministerio”.  (NOTICIAS.VA)
  • 1 DE OCTUBRE DE 2016. El Papa Francisco dijo: ‘Hay un pecado muy grave contra el ecumenismo: el proselitismo’[léase: conversión]
  • 13 DE OCTUBRE DE 2016. El Papa Francisco también dijo al grupo [de luteranos alemanes] que el proselitismo era una amenaza potencial para la unidad cristiana, diciendo: ‘Lo último que deben hacer, es decir, convencer’. No está bien convencer a alguien de tu fe. El proselitismo es el veneno más fuerte contra el camino del ecumenismo”.(VATICAN/AP PHOTO/ROME REPORTS/ANSA)
  • 31 DE OCTUBRE DE 2016. El Papa Francisco y el Obispo Mounib Younan, Presidente de la Federación Luterana Mundial firmaron una Declaración Conjunta el 31 de octubre de 2016 en la que católicos y luteranos se comprometieron a continuar su diálogo a fin de eliminar los obstáculos que les impiden alcanzar la plena unidad: “…Debemos reconocer con la misma honestidad y amor que nuestra división nos distanció de la intuición primordial del pueblo de Dios, que naturalmente anhela ser uno…”
  • 2 DE MAYO DE 2017. El Papa Francisco ha invitado a miles de carismáticos católicos y miembros de iglesias pentecostales y evangélicas a Roma para celebrar Pentecostés. (SERVICIO CATÓLICO DE NOTICIAS)
  • 19 DE OCTUBRE DE 2017. El Papa Francisco elogia a Juan Wesley (Fundador de los Metodistas) – El Papa Francisco dijo que su ejemplo convirtió a mucha gente a Dios. No podemos dejar de regocijarnos’ cuando el Espíritu Santo obra a través de otras denominaciones cristianas, añadió el Papa, ya que también nos ayudan a acercarnos más al Señor. Sin embargo, concluyó diciendo que no podemos crecer en santidad sin “crecer en comunión”.
  • 15 DE ABRIL DE 2018. Hablando con los niños que asisten al catecismo de San Paolo della Croce, el Papa Francisco dijo: “Todos somos hijos de Dios, todos, incluso los no bautizados, sí, incluso los que creen en otras religiones, o los que tienen ídolos…” (LA STAMPA)
  • 24 DE MAYO DE 2015: “Tengo ganas de decir algo que puede sonar controvertido, o incluso herético, tal vez. Pero hay alguien que “sabe” que, a pesar de nuestras diferencias, somos uno. Es él quien nos persigue. Es él quien persigue a los cristianos hoy, él quien nos unge con (la sangre del) martirio. Sabe que los cristianos son discípulos de Cristo: ¡que son uno, que son hermanos! No le importa si son evangélicos, ortodoxos, luteranos, católicos o apostólicos… ¡no le importa! Son cristianos“. (MENSAJE DE RADIO VATICANO)

Conclusión.

 El Concilio Vaticano II (1962-1965) fue concebido con un único fin: consagrar el ecumenismo, es decir, eliminar el dogma católico para tender a una única religión mundial. Ya Dom Beauduin (1873-1960), un benedictino modernista maniático del “ecumenismo”, antes del “concilio”, había declarado. “De lo que tenemos necesidad es un Papa que convoque un Concilio y consagre el ecumenismo”.Y también fue él que desarrolló la distinción entre Cuerpo Místico de Cristo e Iglesia Católica Romana, siendo la primera la Iglesia General de Cristo, más amplia que la Católica, es decir, es el concepto doctrinal de la nueva eclesiología del Concilio Vaticano II (Lumen Gentium) que más arriba hemos mencionado, y tan querido por Juan Pablo II: mediante su encarnación Cristo se ha unido con todos los hombres, por lo tanto, todos los hombres son miembros del Cuerpo Místico. En este sistema, que es, como hemos visto, el sistema de Bergoglio, el rol de la Iglesia no es el de buscar la conversión de las personas, de tal forma que renuncien a sus errores y abracen la verdad en el catolicismo (acto repugnante para el modernista Bergoglio, crimen atroz llamado por él “proselitismo”), sino el de hacerlas conscientes de su irrenunciable incorporación a este gran Cuerpo Místico humanitarístico universal, del cual la Iglesia católica, en realidad el único y verdadero Pueblo de Dios, no es sino sólo una parte.

Luego, antes del “concilio Vaticano II”, ningún no-católico era considerado un fiel de Cristo, porque quien se separa de la Iglesia está separado de Cristo. Este dogma católico no es verdad para Bergoglio, para quien, el “Pueblo de Dios” es, simpliciter, toda la humanidad que, lo sepa o no, está unida a Cristo en virtud de la encarnación del Verbo.


“Christus Vincit, Christus Regnat, Christus Imperat!”

 

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